Ve plácidamente entre el ruido y la prisa,
recuerda que la paz puede estar en el silencio.
Sin renunciar a ti mismo,
esfuérzate por ser amigo de todos.
Di tu verdad, quietamente, claramente.
Escucha a los otros aunque sean torpes e ignorantes;
cada uno de ellos tiene también una vida que contar.
Evita a los ruidosos y agresivos,
porque ellos denigran el espíritu.
Si te comparas con los otros
puedes convertirte en un hombre vano y amargado;
siempre habrá cerca de ti alguien mejor o peor que tú.
Alégrate tanto de tus realizaciones como de tus proyectos.
Ama tu trabajo aunque sea humilde;
es el tesoro de tu vida.
Sé prudente en tus negocios,
porque en el mundo abundan las gentes sin escrúpulos.
Pero que esta convicción
no te impida reconocer la virtud;
hay muchas personas que luchan por hermosos ideales
y dondequiera, la vida está llena de heroísmo.
Sé tu mismo.
Sobre todo no pretendas disimular tus inclinaciones.
No seas cínico en el amor,
porque cuando aparece la aridez
y el desencanto en el rostro,
se convierte en algo tan perenne como la hierba.
Acepta con serenidad el consejo de los años
y renuncia sin reservas a los dones de la juventud.
Fortalece tu espíritu,
para que no te destruyan inesperadas desgracias.
Pero no te crees falsos infortunios;
muchas veces, el miedo es producto de la fatiga y la soledad.
Sin olvidar una justa disciplina,
sé benigno contigo mismo.
No eres más que una criatura en el Universo,
no menos que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a estar aquí.
Y, si no tienes ninguna duda,
el Mundo se desplegará ante ti.
Vive en paz con Dios,
no importa como lo imagines;
sin olvidar tus trabajos y aspiraciones,
mantente en paz con tu alma,
pese a la ruidosa confusión de la vida.
Pese a tus falsedades,
penosas luchas y sueños arruinados,
la Tierra sigue siendo hermosa.
Sé cuidadoso.
Lucha por ser feliz.
09 April 2009
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